Asagi despertó sobresaltado, el corazón le latía muy rápido y sin saber por que una pequeña sonrisa nacía de los más profundo de su ser … no recordaba lo que había soñado mas estaba seguro de que había sido algo dulce y delicado que había conseguido borrar en tan solo una noche las preocupaciones de semanas. Mie lo miraba confusa al lado de la cama, con sus graciosos bigotitos recortándose en la luz azulada de la noche, el primer rayo de sol no había entrado aún en la habitación, sus ojos felinos parecía escrutar lo mas profundo del corazón de Asagi quien sorprendido creyó que la gatita era capaz de leer sus pensamientos.
Entonces las brumas que le impedían recordar lo que había soñado se fueron disipando paulatinamente y en su mente apareció de nuevo la noble figura de Kaya que envuelta en argéntea luz le hablaba despacio.
- El amor es una bella y roja rosa capaz de florecer entre la mas vil de las plantas, y cuanta más maleza la rodee más bella y esplendorosa brilla bajo el sol y más cuidados necesita. No me niegues que la has visto crecer y que deseas tanto como yo que derrame su color en una primavera eterna.
Y supo entonces que lo amaba y que Mie lo sabía.


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